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LA RELACION QUE DIOS SIEMPRE HA QUERIDO TENER CONTIGO (This is a rough draft, if you have any corrections or suggestions to improve it, please email us.) Wayne Jacobsen “En aquel día ustedes sabrán que yo estoy en mi padre, y ustedes en mi y yo en ustedes” Juan 14:20
1 Cristianismo de Pétalos de Margaritas Me ama. No me ama. Me ama. No me ama.
La niña en el patio canta mientras le arranca los pétalos uno por uno a la margarita y los tira al piso. Al final del juego, el último pétalo lo dice todo; si la persona deseada corresponde el cariño, o no. Por supuesto que nadie lo toma en serio, y si los niños no obtienen la respuesta que desean, agarran otra margarita y vuelven a empezar. Ni siquiera los niños tardan mucho en darse cuenta que las flores no fueron diseñadas para revelar nuestros destinos románticos. Porque confiar sus deseos mas grandes a la inconstancia de la suerte? Y porque? Pero es una lección que es más fácil de aprender con respecto al romance que con respecto a búsquedas espirituales. Porque mucho tiempo después de haber olvidado nuestras margaritas, muchos adultos continuamos a jugar a ese juego con Dios. Ya no arrancamos pétalos a la flor, si no que investigamos nuestras circunstancias tratando de descifrar exactamente que siente Dios por nosotros. Me dieron un aumento. Dios me ama. No me dieron la promoción que quería, o perdí mi trabajo. El no me ama! Algo en la Biblia me inspiró hoy. El me ama! Mi niño esta gravemente enfermo. El no me ama! Le di dinero a alguien a quien le hacia falta. El me ama! Deje que mi rabia sacara lo peor en mi. El no me ama! Algo para lo que había rezado ocurrió! El me ama! Falsifique la verdad para salir de un apretón. El no me ama! Un amigo me llama de modo inesperado para darme ánimo. El me ama! A mi auto le hace falta una caja de cambio nueva. El no me ama!
UNA CUERDA FLOJA PELIGROSA He jugado a ese juego casi toda mi vida, intentando de descifrar en un momento dado que es lo que Dios siente por mí personalmente. Durante mi niñez me enseñaron que El es un Dios de amor, y la mayoría del tiempo, lo creí. En los buenos momentos, no hay nada más fácil de creer. En los días cuando mi familia gozaba de buena salud y nuestras relaciones eran una belleza; cuando mi ministerio prosperaba y los ingresos y las oportunidades crecían; cuando teníamos una abundancia de tiempo para disfrutar de nuestras amistades y no estábamos agobiados con necesidades; como no estar seguros del amor de Dios? Pero esa certeza se desgastaba cuando esos tiempos de grande felicidad eran interrumpidos por eventos más problemáticos… …como una enfermedad de mi niñez que daba oportunidades de vergüenza sin final… …o el día que uno de mis amigos de la escuela secundaria murió de un tumor cerebral mientras rezábamos para que se curara. …o cuando no me seleccionaron para un trabajo que quería tener mientras estaba en la universidad porque alguien había dicho mentiras sobre mí. …o la noche en la que entraron a robar a mi casa. …o cuando sufrí graves quemaduras en un accidente en la cocina. …o cuando colegas de ministerio me mintieron y difundieron historias falsas sobre mi para ganarse el apoyo de los demás. …o cuando no sabía de donde llegaría mi próximo salario. …o cuando veía a mi esposa agotada con circunstancias que yo no podía hacer que Dios cambiara, aunque mucho lo intentara. O cuando puertas de oportunidad que parecían haber estado abiertas de repente se cerraban como una puerta azotada por el viento. Entonces me preguntaba que, realmente, sentía Dios por mí. No lograba entender como, un Dios que me amaba podía permitir estas cosas en mi vida, o porque no podía arreglarlas inmediatamente para que yo o las personas a las que yo amaba no tuvieran que perdurar semejante dolor. El no me ama! O por lo menos esa era lo que yo pensaba en esos días. Mi decepción para con Dios podría haberse fácilmente dirigido para dos rumbos. Frecuentemente con mi dolor y frustración, cuando sentía que yo había hecho lo suficiente para merecerme algo mejor, me rebelaba contra Dios como Job, acusándolo de ser injusto o cruel. En momentos más honestos, sin embargo, estaba bien consciente de las tentaciones y fracasos que podrían haberme excluido de su atención. Después de esos momentos prometía dedicarme a esforzarme mucho para vivir una vida con la que yo consideraba que me podía ganar su amor. Viví por 34 años como creyente sobre esta cuerda floja. Aunque no hubiera ninguna crisis, siempre estaba cauteloso de la próxima que Dios me fuera a tirar encima en cualquier momento si no lograba estar de su buen lado. De una manera era como si me hubiera convertido en el hijo esquizofrénico de un padre abusivo, sin saber con cual Dios me encontraría en un dado momento- el que, riéndose, me querría levantar y levantarme en sus brazos, o el que me ignoraría o castigaría por motivos que yo nunca lograba entender. Solo en los últimos cinco años he descubierto que mis métodos para percibir al amor de Dios eran tan imperfectos como lo hubiera sido arrancarles pétalos a una margarita. Y desde ese entonces ya no soy el mismo.
PRUEBAS CONVINCENTES ¿Que tal para ti? ¿Alguna vez te has sentido sacudido de un lado para el otro por las circunstancias sin saber que siente el Creador del universo por ti? O quizás nunca has sabido cuanto Dios te ama. En un grupo de estudio de la Biblia recientemente, conocí a una señora de unos cuarenta años muy activa en su iglesia, pero admitió a un pequeño grupo de nosotros que nunca había estado segura de que Dios la amaba. Parecía que me quería decir algo más, pero solo me pidió que rezara por ella. Mientras lo hacia, pidiéndole a Dios que le revelara cuanto El la ama, me vino una imagen a la mente. Vi a una figura que sabia que era Jesús caminando en un campo tomándole la mano a una niña de mas o menos unos cinco años. No se como pero sabia que esta mujer era esa niña. Ore y pedí que el le ayudara a descubrir una inocencia de su espíritu que le permitiera ir saltando en el campo junto a el. Cuando termine mi oración, la mire a ella y sus ojos estaban llenos de lagrimas. ¿Dijiste la palabra “campo”? me pregunto. Dije que si, pensando que fue raro que ella se hubiera concentrado en esa palabra. Inmediatamente, ella empezó a llorar. Ya cuando podía hablar, me dijo “No sabia como decírtelo. Cuando tenía cinco años un niño más grande me acoso sexualmente en un campo. Siempre que pienso en Dios, pienso en esa cosa horrible que me ocurrió y me pregunto, si el me amaba tanto, porque no hizo nada para evitar que eso no ocurriera.” Ella no es la única. Muchas personas tienen cicatrices y decepciones que pueden parecer pruebas convincentes que el Dios de amor quizás no existe, o si existe, se mantiene a una cierta distancia de ellos y los deja bajo el control de los antojos de los pecados de otras personas. No tengo una cierta respuesta para momentos como ese, como si cualquier respuesta pudiera ser efectiva en el medio de semejante dolor. Le dije, que evidentemente Dios quería que ella supiera que el había estado ahí con ella, y aunque el no hizo lo que ella consideraría que un amor verdadero haría, lo mismo, el la amaba. El quería caminar con ella por ese campo profanado y redimirlo en su vida. El le quería darle una abundancia de alegría frente al evento más traumático de su vida y convertir lo que debería haberla destruido en un escalón para avanzar hacia su gracia. Se que eso puede parecer casi banal frente a un dolor tan increíble, pero el proceso ha empezado para ella. Mi esperanza es que estas palabras también promuevan ese proceso dentro de ti.
LA PERCEPCION Y LA REALIDAD En realidad Dios nunca ha actuado para con nosotros de ninguna otra manera que con una profundidad de amor que resulta imposible creer con comprensión humana. Se que a veces no parece así. Cuando da la impresión de que el ignora fríamente nuestras oraciones mas nobles, nuestra confianza en El puede ser fácilmente destrozada y empezamos a preguntarnos si le importamos. Hasta podemos escribir una lista de nuestros propios fracasos que pueden, al parecer, justificar su indiferencia e invitarnos a una fuente oscura de odio para con nosotros mismos. Cuando estamos jugando al juego del “me ama-no me ama”, las pruebas contra Dios puede parecer apabullantes. Por motivos que veremos en las próximas páginas, Dios raramente hace las cosas que nosotros pensamos que su amor le provocaría hacer por nosotros. Frecuentemente pareciera que el esta inactivo con indiferencia mientras nosotros sufrimos. ¿Cuantas veces nos parece que el defrauda nuestras expectativas mas nobles? Pero nuestra percepción no es necesariamente la realidad. Si definimos a Dios solo en nuestra interpretación limitada de nuestras circunstancias, nunca descubriremos quien el es realmente. Sin embargo, el nos ha dado una forma mucho mejor, donde nuestro enfoque al estilo de pétalos de margarita puede ser tragado por la prueba innegable de su amor por nosotros sobre la Cruz de Calvario. Ese es el lado de la cruz que ha sido casi ignorado en las últimas décadas. No hemos visto lo que realmente ocurrió allí entre el Padre y su Hijo, que nos abre una puerta tan vasta y ciertamente a su amor que nunca lo podemos dudar ni siquiera en nuestros días mas oscuros. A través de esa puerta podemos realmente saber quien es Dios y recibir la relación con el que la parte mas profunda de nuestro corazón ha estado necesitando tener. Ahí empezaremos, porque únicamente dentro del contexto de la relación que Dios desea tener con nosotros es a donde podemos empezar a descubrir la gloria de su amor. El si te ama mas profundamente de lo que puedas imaginar; y así te ha amado durante toda tu vida. Una vez que aceptes esa verdad, tus problemas nunca van a causar que cuestiones el afecto de Dios o causar que te preguntes si has hecho lo suficiente para merecértelo. En vez de temer que el te haya dado su espalda, podrás confiar en su amor en los momentos en los que lo necesitas mas que nunca. Hasta podrás ver de las formas mas raras, como ese amor puede circular desde dentro tuyo a un mundo que esta famélico por el. Aprender a confiar en el de esa forma no es algo que ninguno de nosotros pueda resolver en un instante; pero es algo que aprenderemos a descubrir durante nuestras vidas enteras. Dios sabe lo difícil que es para nosotros aceptar su amor y nos enseña con más paciencia de la que podemos esperar. A través de cada circunstancia y de las maneras mas sorprendentes, el demuestra su amor por nosotros en formas que nosotros podemos entender. Así que, quizás ya ha llegado el momento de dejar nuestras margaritas a un lado y descubrir que no es el miedo de perder el amor de Dios que nos mantendrá en este camino, si no, la simple alegría de vivir en el cada día. El día que lo descubras, empezaras a vivir realmente! Que gran amor nuestro Padre nos ha dado, para que seamos llamados, hijos de Dios! Y eso es lo que somos! --1 Juan 3:1
Para tu camino personal ¿Cada cuanto te ves dudando del amor de Dios por ti? ¿En cuales situaciones cuestionas mas al amor de el? Que certeza tienes de que el te ama profundamente, de la misma manera en la que ama a cualquier otra persona en el mundo? Cuando surgen dificultades te ves dudando su amor por ti, o intentando ser mas virtuoso para que el este mas satisfecho contigo? Pedí a Dios que te revele la profundidad de su amor por ti.
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